Si ya habéis visitado nuestra web, seguro que os habréis fijado en que en putia.eu los artículos que queréis comprar no se añaden al carrito de siempre, sino al «panaro». Es bastante fácil entender qué es (ved la foto de arriba) y, si además tenemos en cuenta que «panaro» no es más que la palabra siciliana para «cesta», resulta prácticamente obvio.
«U panaru sicilianu» es una cesta hecha a mano con ramas entretejidas, casi siempre de caña o de olivo silvestre, que tradicionalmente se usa para transportar pan, huevos o fruta. Todavía hoy se puede ver a menudo atada a una cuerda y bajada desde los balcones.
Como ocurre con muchas cosas de sabor artesanal en estos tiempos, la elaboración de un panaro también corre el riesgo de convertirse en un mero espectáculo para el consumo turístico. En cambio, hablamos de técnicas transmitidas de generación en generación, con una finalidad muy concreta que no tiene nada que ver con lo «bello», sino más bien con lo «útil».
El propio panaro puede tener distintas formas y tamaños según el uso (ancho y bajo para transportar pescado, por ejemplo, o más estrecho y alto para huevos y fruta). Lejos de ser la única cesta hecha a mano, forma parte de una numerosa familia. Solo por citar algunos ejemplos, en Sicilia también están las cartedde, pequeñas o medianas, con o
sin asas, las «fascedde» sin asas, que servían para transportar y escurrir los quesos, los cufini (o los más pequeños cufinedde), cestos de gran tamaño, los cannistri, anchos y bajos, que se usaban para «presentar» la comida (son famosos, por ejemplo, los cannistri di Palermo, que tradicionalmente se intercambiaban en la fiesta de los muertos).
La lista podría seguir hasta el infinito, como si cada función tuviera su propia cesta y cada cesta su propio nombre. Pero digamos que ya nos hemos hecho una idea general.
Así que es un objeto aparentemente sencillo, casi banal por su función, sin duda bonito y bien hecho, pero mucho más que eso: forma parte de un estilo de vida que casi ya no existe, un auténtico pedacito de tradición popular que sobrevive todavía hoy, al menos en algunas partes de Sicilia, para usos muy concretos. Su función más actual es la de servir de simple frutero con encanto «rural chic», pero ren los pueblos aún se utiliza a modo de «montacargas», colgado de un hilo, para subir la compra desde el balcón a los pisos altos, donde normalmente - en las típicas casas «torre» - está la cocina.
Si queréis conocer de cerca lo que queda de esta tradición, podéis pasar por nuestra tienda Putia: en la entrada encontraréis un panaro listo para recibiros, acompañar vuestro viaje por la artesanía siciliana y llenarse de creatividad. Al final, podréis decidir si nos lo dejáis o si lo compráis junto con todo lo demás (en nuestra tienda, es como la «bolsa amarilla» de Ikea). Si no, podéis simplemente dar una vuelta por Putia.eu y añadir a vuestro panaro lo que más os guste.

