"En un principio fue Scalisi". Con este epígrafe, Giornale di Sicilia relata el comienzo de una iniciativa artística que, en el fondo, tiene algo de milagrosa.
Estamos en el barrio de Ballarò, en Palermo, donde cinco artistas extraordinarios llevan varios días realizando cinco murales que ponen el acento en una idea de renacimiento y belleza que, a través del arte, se refleja en toda la ciudad, y no solo en ella. Alessandro Bazan, CrazyOne, Fulvio Di Piazza, Andrea Buglisi y Igor Scalisi Palminteri, este último catalizador de la iniciativa.
Hace aproximadamente un mes realizó un excepcional «San Benedetto il Moro» para la undécima edición de «Mediterraneo antirazzista»: un mural de 16 metros que para la gente del barrio fue una especie de revelación. Hasta tal punto que al artista le llegaron nuevas propuestas: «Cca ci stassi buona Santa Rosalia» (aquí quedaría bien Santa Rosalia).
Aceptada la idea, Igor decide involucrar a los otros cuatro artistas, ampliando notablemente el alcance de la iniciativa.
También se suma a la iniciativa Francesco Galvagno, fundador de Elenk'Art, que creyó en el proyecto desde el principio y lo financió íntegramente. Además, Tommaso Piazza regaló los colores.
Y así se produce el milagro: la sinergia que nació en torno a una urgencia común, la de combatir el deterioro de la ciudad a través de la belleza y la unión.
También nosotros, en PUTIA, hablamos de ello, y con mucho orgullo, tanto porque tres de los cinco artistas forman parte de nuestro proyecto y están presentes con sus obras en nuestra galería de arte, como porque el día 9 de agosto -os lo adelantamos así- al inaugurarse el Ypsigrock Festival presentaremos un libro que recoge iniciativas como estas en toda la región: “Arte callejero en Sicilia”, una publicación fruto de una larga investigación de campo llevada a cabo por el arquitecto y fotógrafo Mauro Filippi, el semiólogo Marco Mondino y la socióloga Luisa Tuttolomondo.
Y, por último, porque, sinceramente, hemos leído un artículo pretencioso pero impreciso, además de completamente falto de poesía -que no enlazamos para no seguirles el juego-, que intenta destrozar el San Benedetto de Igor, de donde partió todo, tratando de argumentar sin darse cuenta de que confirma las razones del artista.
Gracias.





